Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
hay tiempo de nacer y tiempo para morir.

lunes, 24 de mayo de 2010

Etapas del duelo

El recuerdo de su muerte te tomará la mano y no te soltará por un buen tiempo, vaciándote de todo e intentando seducirte.
Y la rabia te inundará, brutal y sin razón contra todo y contra todos.
Sentirás que el dolor te duele en el cuerpo y te impedirá avanzar porque no verás delante de ti camino alguno.
Finalmente la muerte, la rabia y el sinsentido te depositarán en la playa de la tristeza
Recién entonces empezarás a aceptar que
se ha ido...

Cuando se trata con el proceso de duelo es inevitable que los dolientes se sientan hasta cierto punto vulnerables y por ese motivo sus mecanismos de defensa pueden resultar incómodos para la gente le que acompañamos, además aparecen las dudas de cómo podemos suavizar su dolor y o cómo consolarle pues a menudo no sabemos qué decir sin embargo, saber sobre el camino que el doliente tiene que recorrer, para que para acepte la muerte de esa persona e incorpore ese hecho a la realidad, nos ayuda a comprenderle más.

Etapas del duelo.

Anterior: Cuando la muerte no es inesperada, es decir, se tiene información previa nuestra primera reacción es de asombro y después se da paso a una negación, se vive en una represión de emociones pues lo más importante es brindarle apoyo a la persona que va a morir.

Inicial: Inmediatamente después del fallecimiento llega el impacto emocional, reacción de rechazo, perdurará la negación del doliente, esta etapa puede durar semanas o meses, se mostrará renuente a mencionar a la persona muerta y frases como "sé como te sientes", "sigue adelante", "tienes otros hijos" o "tu hermano está en un lugar mejor" no son de gran ayuda. Debemos aceptar el silencio, pues el doliente es quién decide sí desea hablar del tema o no, guardar silencio y demostrar nuestro apoyo es más que suficiente. Aún así es importante que demostremos nuestro interés en ayudar, si no acepta nuestra compañía podemos ser de utilidad en las labores del hogar o escolares.

Intermedio: Enfrentamiento a la vida diaria, mayor percepción de pérdida, sentimientos de culpa. Se habla de dos, en esta etapa todo depende del tipo de relación que mantenían con la persona fallecida, el doliente puede mostrar interés en mantener una platica; empezará a hablar , si escuchamos con atención sabremos que es lo que necesita.

Restablecimiento: Nuevos deseos, nuevas relaciones sociales, predomina la nostalgia, la vida ya no será como antes. Han transcurrido dos años, no es un nuevo comienzo pues no se puede borrar lo que hasta ahora ha sucedido, eso debe quedar claro, que la vida no es una carrera y que hay que la muerte son obstáculos que hay que brincar o evitar, todo nos complementa y los recuerdos son enseñanzas.

Debemos comprender que el duelo no es un curso lineal, muchas personas pueden ir de una etapa a otra pero como ya mencionamos es importante diferenciar entre el duelo y el duelo patológico, cuando el duelo patologico se presenta podemos interferir pues el doliente no está llegando a un readaptación, sino está en un estancamiento que le cobra fisica y psicologicamente su estancia en esa etapa.

Recomendaciones para las personas que tratan con dolientes.

- Ponte en contacto: llama por teléfono. Habla, ya sea con el doliente o con alguien cercano a él, y pregunta cuándo puedes visitarlo y cómo puedes ayudar. Aún cuando haya pasado mucho tiempo, nunca es demasiado tarde para expresar tu interes

- Habla poco en tu primera visita: En el periodo inicial, un breve plazo, tu apretón de manos, tus contadas palabras de afecto quizá sea todo lo que necesita

- Evita los pesamés comunes: "Tuvo una vida buena", "Ha dejado de sufrir" y "Debes resignarte" son frases trilladas que probablemente no ayudarán. Es mejor un simple "Lo siento". No intentes minimizar la pérdida.

- Sé tú mismo: Muestra tu pripio dolor y preocupación de manera natural, con tus propias palabras.

- Manténte en contacto: Procura estar disponible, procura estar presente. Si eres un amigo cercano a la familia es posible que tu presencia sea requerida desde el principio. Más adelante, cuando los familiares cercanos estén menos disponibles, será de gran ayuda tu visita o llamada telefónica.

- Ocupate de los asuntos practicos: Averigua si eres necesario para conestar el telefono, anunciar quién llama, preparar las comidas, limpiar, cuidar a los niños, etc..., esta clase de ayuda aligera la carga y crea un vínculo.

- Anima a otros para que vayan de visita o ayuden: Una visita suele superar la incomodidad de un solo amigo y le permite a éste brindar más apoyo. Quizás puedas programar las vistitas, de modo que al principio no llegen todas al mismo tiempo, o bien, dejen de asistir más adelante.

- Acepta el silencio: Si el doliente no tiene ánimo de hablar no fuerces la conversación. El silencio es mejor que una platica sin sentido. Permite que el doliente tome la iniciativa.

- No intentes decirle al doliente cómo se siente: Pues no puedes saberlo a menos que él te lo diga, decir: "Debes sentirte más aliviado ahora que ya dejó de sufir" es una manera indirecta de decir "sé como te sientes" y esto es insolente. Aprende del doliente; no trates de instruirlo

- No te alteres por detalles sobre el difunto: Si el doliente quiere platicar sobre el fallecido, escucha con atención, al escucharlo sabras que es lo que le duele y lo que necesita.

- Evita hablar con los demás de cosas triviales en presencia del doliente: Una conversación prolongada sobre deportes o el clima, molestará aún si nuestra intención es distraerle.

- Permite la elaboración del duelo: No te deshagas de las ropas del difunto ni ocultes sus fotografías. No critiques la conducta aparentemente morbosa. Los jóvenes quizá repitan sus visitas al lugar en donde ocurrió la muerte, la esposa quizá duerma con el pijama de su esposo, un niño quizá se ponga la ropa de su hermano muerto.

Ayudar debe de ser más que seguir sólo unas cuantas reglas. quizás debas entregar más tiempo, más atención, y más de tí mismo de lo que hubieses podido imaginar, en especial si el deceso es devastador y eld oliente es una persona cercana a ti, un compromiso y esfuerzo semejante, pueden incluso salvar una vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Realmetne duele el alma a la ausencias de un conyuge,la nostalgia, los recuerdos es de lo unico que puede uno agarrarse para poder sobrevivir, duelen los hijos, pues ese vacio que deja el papa no lo llena ninguna persona....

Anónimo dijo...

Muy interesantes los consejos de esta publicación. La gente suele no darse cuenta de la importancia de estar presente a lo largo de todo el duelo y no solo durante las primeras semanas luego de ocurrida la pérdida. Quienes rodean al doliente quizás no imaginen la gran ayuda que significa simplemente prepararle una comida, hacer las compras o asistir con algún trámite. Muchas veces esos actos son la muestra más pura de amor y compañía.